10.27.2009

a mi muerte

no es tan difícil perderse, ni salir de aquí.
es complicado, eso sí, encontrarla de nuevo.


yo nunca me río de la muerte - decía Heraud - sucede simplemente que no tengo miedo de morir entre pájaros y árboles.



me atreveré a algunas cosas que no me atrevo ahora. me disculparé por cosas que olvidé hacer. repetiré mil veces lo que siento, para que el último eco se guarde en mí.

me animaré a pedir detalles.

sugeriré maíces, música i danza.
platos de arcilla i alguna mantita que me cubra del frío al que entrará mi cuerpo.
mis arqueólogos lo saben: maíces i frejoles de colores.

pediré que no hayan lentes oscuros ni flores de compromiso armadas en coronas.

prefiero verlos de la mano a mi alrededor.
no quiero que me vean.
quisiera mi flor preferida entre mis manos, i que me guarden de besos dondesté.

un dibujo i una carta de amor.
una canción bailada. una música de cajón, zampoña, guitarra i piano. una canción que resuene i meleve.
una canción que me vuelva a la vida, para cuando vuelva a ella.
una canción llena de palabras en cualquier idioma.


pido un corazón abierto, una lectura sana. pido tu recuerdo junto a mi cabeza, de modo que sea lo primero que vea al despertar.
quiero dormir sobre alguna flor, i que su olor me guarde de un perfume eterno, para su encuentro.

tener esa sensación de infinito al cerrar los ojos: no quiero oir, ni escuchar ni auscultar.

i si fuera acaso, la última de la lista...
no me permitan llorar: reciban una flor, un beso i mi color.

mi color.







No hay comentarios: